domingo, 7 de febrero de 2010

Coplas de Carnaval

Recuerdo aquella frase de la activista y actriz Whoopi Goldberg que en una de sus películas me enseñaba aun siendo un niño aquel manifiesto en el que defendía, que el cantante era aquél que se levantaba cada mañana pensando en cantar, el escritor aquel que le robaba hora a su sueño para escribir, y el pintor quien plasmaba al oleo su repentina escena mental.Recuerdo también aquél libro de Maslow y la teoría del hombre autorrealizado, que me costo la misma vida acabar, y que pasado el tiempo agradezco profundamente mi esfuerzo, por lo aprendido, Maslow también investigó al pintor, al escritor, al poeta, para dar respuesta e indicar el camino hacia la realización personal. Hablaba del momento de la inspiración arrolladora que como un volcán incandescente arrollaba todo lo encontrado a su paso, un volcán que transportado a lo humano se convertía en motivación, y durante su proceso el tiempo parecía perderse, el poeta debe escribir, el pintor pintar, y el comediante dejar su vida en el teatro, con el único sentido de estar en paz consigo mismo y conseguir de su alma y espíritu la libertad . De lo contrario, todo es frustración.

Hoy no soy pintor, ni poeta, ni siquiera juego a ser un periodista que de forma descriptiva plasme un suceso, hoy, y solo por hoy; me dejo llevar , me siento libre siendo un letrista al compás del 3x4, me encuentro sentado en el patio de butacas del gran Teatro del Mar, la luz se apaga, y comienza el silencio, el telón se abre para dar lugar a la sombras de sus cuerpos, cuerpos que dejan la mar por un instante para contar sus vidas, para contar al gallinero su experiencia, su miedo.

Su piel morena azotada por el sol sin tregua y condenada al viento de poniente, hoy , se presenta ante mi de la forma más sincera, con la rabia de aquél que dejo su esperanza en las mareas, y se siente traicionado en su pacto con la mar, de repente, la luz se hace, y sus gargantas estallan a la misma vez que sus voces se ven aplastadas en un mar de aplausos, la venas de sus gargantas se hinchan haciendo fuerza para romper con maestría la oleada del cariño que el surco de la verdad deja a su paso, con la madurez de la experiencia esquivan la gran ola y resultan victoriosos.

Sus mujeres marisqueras, vendedoras ambulantes del producto de su amor , hoy sienten un miedo distinto, sus plegarias ya no ruegan por su vuelta, y sus ojos transmiten tanta fuerza, que la voz de sus galanes retumban aún más y con mayor entereza potenciando mi inquietud. Emilia, Carmela y Josefa, habituales de la canaleta, hoy no tienen prisa a descansar, mañana no habrá pescado que alimente los estómagos de sus gentes, reunidas hoy, todas en el teatro, mañana, serán ausencia en la arena, y huellas de sus pies descalzos en la orilla del mar, dormirán agarrando con fuerza el amor que pronto la sirena de un barco robará y apartara de su lado dejando como sustituto al dolor.

Evidencio en cada letra el orgulloso del paisaje que respiro a diario, esta pequeña mar de arena que la costumbre no convierte en cotidianeidad, imágenes que pese a ver mil veces, aún consiguen sorprenderme y no pierden el sentido, elementos tangibles pero no estáticos, que me muestran su grandiosidad robando mi entusiasmo. Hoy sin hacerme el poeta, déjame sentado en esta butaca, déjame que el tiempo pase, y quítame el reloj. Llévate lo absurdo y ridículo que rodee mi cuerpo , déjame gritar, utilizar mi palabra para exigir al político que no juegue con el pan del pueblo, que no vendan la palabra del votante que deja y otorga su fe en ellos, déjame levantar los corazones de este patio de butacas a veces muerto, defender a la mujer, a los homosexuales sus derechos, gritar por las voces de los que no tienen voz, beberme las sonrisas que engrandecen mi patio y mi alma , reirme a carcajadas y escuchar mi eco , chillar, salirme de esta silla despedido y viajar volando, ser inconformista, arrollador, bohemio, de izquierdas y que me importe lo que pienses un carajo, denunciar al absurdo que critica su espejo para hacerse más fuerte en su mediocridad, desabrochar tu chaqueta y sacar tus lágrimas, sentirme un niño para darme cuenta del tiempo que me queda, y pensarme anciano para disfrutar de todo lo vivido. Me paro aquí, porque aquí me siento realizado, me paro aquí, porque solo hoy, y solo aquí, encuentro la verdad, mi verdad.

"Si este mundo es una carrera, en el que gana quién llegue primero, ahora para o si quieres no pares, pero aquí, yo me bajo"

Buenas noches Madrid, desde el humilde lugar, que algún día espera ser tu descanso.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Al sur de Granada

Al sur de Granada el movimiento hippi continúa siendo una realidad, sorprende como a diferencia que en otros lugares, en Granada ser hippi no sólo implica el llevar un estilo propio de vestimenta, en este pequeño rincón de ensueño andaluz, el movimiento hippi sigue siendo un estilo de vida, un modo de vida parado en el tiempo, de aquellos seres que se pierden en las montañas de la ciudad, y que utilizan sistemas rudimentarios para el desarrollo de su existencia, aperos, sistemas de autoabastecimiento alimenticio, y casas improvisadas, algunas de ellas abandonadas-ocupadas, y otras creadas por si mismos. La tolerancia racial y la mezcla es visible en cada rincón, Granada "okupa" un lugar privilegiado otorgado por su historia como ejemplo de ciudad intercultural.

La calle Alcaicería al resguardo de la catedral granadina ofrece imágenes tan dispares como la emblemática gitana ofreciendo romero junto al marroquí que vende al turista chino sus alfombras, el Sahara Occidental saca al balcón su bandera en busca de la libertad de su pueblo, en el mismo lugar de donde parte su sufrimiento, y las calles crean laberintos que por un instante te transportan al mismísimo centro de Estambul , los granadinos por el contrario ofrecen sus cerámicas cuidadas como oro en paño, producto de la laboriosidad de sus manos y las teterias se aglutinan en torno a una misma calle, un pakistaní te ofrece la posibilidad de disfrutar de la tranquilidad de su casa, ofreciéndote para comer un crepe de dátiles, frutos secos y caramelo. El olor del té somalí ofrece una visión distinta de la ciudad europea de los estudiantes, los marroquíes invitan a los homosexuales a expresarse libremente y se rechaza la homofobia, rompiendo de un plumazo con los estereotipos árabes.

La pequeña plaza del ayuntamiento sirve a los estudiantes granadinos como lugar de encuentro para mostrar su desacuerdo y expresar libremente su opinión, a nuestro paso en busca de la calle Navas, los carteles contra el racismo nos invaden el espacio, " Granada no es granada sin moros y negros".

Para finalizar, la famosa ruta de la tapa, que forma parte de la imagen turística que vende Granada al extranjero, es una realidad que muestra la hospitalidad gatronómica granadina , y que además convierte en imposible abandonar la ciudad sin un alto porcentaje de alcohol en sangre, si se pretende conocer su gran variedad.



" Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser, ciega en Granada"

jueves, 19 de noviembre de 2009

El Desengaño de la Luna

"me siento ave torrejonera sobrevolando la gran ciudad"


Hoy comienzo a escribirte mentalmente desde la plaza de la luna, por aquella nueva costumbre de visitar este lugar cuando no estás.

Mis ojos parecen ser tus ojos, y sonrío cuando presiento que sonreirías, me falta tu cara a mi lado para decirte: ¿¿lo has visto??
Con la certeza de que en ese mismo instante, en ese segundo que suceden las cosas, que para la mayoría pasan desapercibidas, tu estarías mirando hacia el mismo lugar.

Una vez más me paro en el mismo banco color gris, esta vez para atarme los zapatos, y para darle una pequeña tregua a sus suelas, me complace recordar tu sonrisa, y comprobar que el paso del tiempo no consigue borrarla. Curiosa sensación que me invade, echarte de menos temiéndote tan cerca.

Recuerdo tu entusiasmo, la primera vez que me presentaste este regalo en forma de plaza, ante mis ojos una enorme masa de cemento gris, y una sensación de frialdad inexplicable , ahora con el paso del tiempo rescato el reflejo de la luna que dejan las farolas en el suelo y las transformo en energía; la tregua se acaba, y es Bebe la que martillea mi pensamiento con ritmos rápidos que aumentan al mismo tiempo que mis pasos, los carteles de las calles me envían mensajes subliminales y me acompañan en mi viaje en busca de nada. Con los sentidos especialmente atentos, intento mirar mas allá de las miradas que me cruzo, te subo a mi maleta, a excasas horas de marcharme, el viaje se acaba, pero me niego a desaprovechar el más efímero instante.



Camino a plaza España desde gran vía, las cafeterías empiezan a desperezarse, y las caras de Madrid aún tienen las marcas de la almohada, un zumo de naranja natural para contradecir a Susana Griso en la pantalla, la puerta se abre, e invade de fragancia el despertar de osos en tierra de nadie. Cruce de miradas, que como a aquella puta, nos hacen recordar que estamos en el mercado.



Me despido y cierro la puerta, las calles se abren ante mí. He debido crecer en este tiempo, aquellos edificios que en principio me producían vértigo hoy los veos más pequeño, pero para no variar, no dejo de mirar sus fachadas. Subo una cuesta y noto como mis pies no son manejados por mí, es la inercia las que hacen imposible frenarles, hoy tengo la sensación de que el alquitrán se funde a mis pasos como el hierro en fragua gitana.



Tengo sed de cultura urbana, necesito cambiar el modo a mis ojos en sepia e imaginar la evolucion del tiempo en este lugar. Un flashback al estilo cuentame.

La interconexión cultural me aleja de la alienación laboral a la que a veces me siento sometido, tanto como hoy alejado,encuentro en las bocas de metros potenciales estudios sociológicos sin necesidad de esperar la programación de gran hermano, a pesar de ello, prefiero abtenerme a entrar, los caminos del topo me crean impaciencia, las horas se sudecen y me queda poco tiempo.

Antes de marcharme recorro Sol y la calle Montera, me pierdo entre las vidas que ocupan cada esquina, y me dirijo hacía chueca, una pizza a la italiana y la ultima parada en Vazquez de Mella. Me llama la atención el cartel de calle la reina, a la entrada de chueca.

Alguien que te pide un cigarro mirándote fijamente a los ojos, y que espera que le invites a sentarse, la pregunta: ¿Estás solo? ; sí, pero tengo que marcharme.

Mis ojos atentos a aquél señor que lee entre gays el ABC sentado delante del kiosko frente al Long PLay, noto la diferencia que produce a este barrio el amanecer, recojo mis bolsas mi producto consumista y se acabó, camino hacia mi marcha, me alejo cada vez más, me paro en un semáforo frente a Cibeles, todos esperan para cruzar, un chico saca una foto , y de repente todos comienzan a sacar sus cámaras, por primera vez no me siento foráneo en este lugar, no puedo contener la risa. Vuelvo a pensar en ti.

El paseo del Prado marca mi despedida, te dejo Madrid, camino hacia atocha haciendo recuento de tantos momentos, del impresionante comienzo, de nuestra cena en el indio y de esas luces en forma de vela que marcan un camino tenue, de aquél angoleño, de aquellas notas de un piano que no puedo olvidar, de aquella cueva en el subsuelo, de una conversación inacabada tumbados en el único lugar donde podíamos respirar, de un sábado de miradas sinceras, que aún te he de contar. De una terraza del Oscar donde realmente me sentí yo, era como estar contigo.


Ahora te dejo el relevo, espero que seas tu quién recorras las calles mirándolas por mi. GRaCIAS!!

viernes, 23 de octubre de 2009

La otra orilla de Nueva York

A veces desde la otra orilla te veo triste,
tan sumamente gris,
que el humo del aire
parece asfixiarte.
A veces desde la otra orilla,
en la lejanía las luces
te hacen grande,
el humo desaparece,
y comienzas a camelarme.
Callada la noche azogada por la sorpresa,
nervadura producida por tenerte en mis brazos,
todo se ve distinto.
El gris de la otra orilla, se convierte en un cúmulo estelar, que para no engañarte, engrandece nuestra escena.
Escena, que en esta noche no esperaba,
papeles mojados en la orilla de mi ría,
que hoy siento más mía que ayer. ¿ Y yo?....
Me pillas sin "" que regalarte,
espero que la arena te haga sentir lo que a veces mi piel.
Tu locura me crea dudas, y me hace discordar,
alisar el terreno en un primer instante,
pisar bien el freno, para no variar.
Curiosa sorpresa que al roce de tus labios,
aquellos miedos pueden surcar,
enredarse en las olas y al son del barquillo visitar alta mar.
Hoy seré, si me dejas, tu sed marinera , litro y medio de besos de agua de mar
Te atreves a llenar mi casa de tu olor nazareno,
mi temple en sereno.
¿Y me llamas romántico?
Te atreves a provocar en mi la risa,
a pelear con la brisa
mientras yo trabajo
Te atreves a romper los moldes
de aquella figura de un ser Legendario,
que no es tan fiera la fiera ni tan noble; el noble de antaño.
Te atreves a quitar el Rocío,
que produce este frío, humedad del atlántico.
Te atreves a suspirarme a mi oído,
mientras siento yo ruido,
de tu sentir despacio.
Te atreves a fundir nuestros hielos,
símil de cuerpos entrelazados
a convertir mi cama en arena
montañas doradas en tus pies delcalzos.
La otra Orilla de Nueva York, Adrián De la Jara